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Maria Cecilia DominguezParticipanteGracias Consti! Bárbaro, esperamos a lo de la pregunta 2.
La 3 ya la solucioné «ensayando». Me surgió la duda al ver que no subíamos la HC porque pensé que había cosas que uno comparte al encontrarse y que tienen que ver con lo particular del momento de vida y disponibilidad de energía de la persona para ese momento y que, como ya lo hablamos con la persona, tal vez ese contexto no quedaría reflejado en las recomendaciones.
Mi pregunta era si era necesario consignar ese contexto para que ustedes pudieran evaluar por qué recomendábamos algunas cosas si y otras no en ese momento. Pero al tratar de escribir las recomendaciones, advierto que vamos aludiendo a esas circunstancias precisamente para puntualizar por qué sugerimos algo de un modo determinado, así que creo que está resuelto. Muchas gracias! Abrazo!
Maria Cecilia DominguezParticipanteHola! Hago 3 consultas:
1. La historia clínica de primera consulta no se sube al Google form completa, no? Entiendo que solo va al formulario la parte de los tests. Y el resto extraemos la info de esa historia clínica y la volcamos al form., está bien?
2. La propuesta o recomendaciones, tanto completa como para este momento se hacen considerando que en este caso la persona conoce el «lenguaje» o se explica todo de cero como si el consultante no tuviera elementos básicos del ayur?
3. Como para hacer las recomendaciones evaluaremos también la situación de la persona en este momento, lo que surge de la charla y la hc completa, hacemos explícitos esos elementos de contexto para que puedan analizarlos al evaluarnos? Porque si fuera el envío directo al consultante tal vez haría falta referir a algunos de ellos pero no a todos o bastaría una simple mención sin descripción de contexto y es una parte importante de lo que podamos evaluar para recomendar ahora. Gracias y abrazo!
Maria Cecilia DominguezParticipanteHola! Vuelvo al síntoma: la semana pasada sentí que hacía un esfuerzo muy grande en un día de trabajo con un caso en particular que me representó mucho esfuerzo. Registraba el cansancio y a la tarde del día que logré «cerrarlo» me vino un dolor inmovilizante en la muñeca y la mano derechas, siendo diestra y siendo que mi trabajo se expresa en la escritura entendí que mi cuerpo quería resolver eso que yo me contaba que era un exceso de trabajo impidiéndome seguir haciéndolo en lo más concreto. En un par de días (justo jueves y viernes!) se pasó como vino.
Y en cuanto a personas no disponibles mis dos papás tuvieron depresión larga, como cuadro crónico, con períodos más activos mi mamá que mi papá pero un poco la imagen de la foto de la mamá y el niño. Todos los cuidados que podían pero emocionalmente muy tomados por distintas cosas. Siento que en mi caso, si bien me relacioné luego con personas no disponibles, no terminó siendo el hilo de mi historia pero si sentí que mucho tiempo quedé muy implicada tanto en la mirada de mi mamá respecto de mi papá, cuyo relato era que tenía que hacer todo sola porque él se encerró joven en casa, y a su vez en la de mi abuela materna respecto de mi abuelo materno, a quienes no vi como pareja porque el falleció muy joven pero del que ella se separó antes. Y donde siento que yo me quedé entonces implicada fue en que mi marido si caminaba conmigo a la par pero como no lo hacía necesariamente del modo en que yo me imaginaba que tenía que ser me enojaba internamente o me entristecía contándome el cuento de que yo también estaba «sola para resolverlo todo». No era real, el que él hiciera otras cosas o a su modo o hasta sus propias implicaciones no implicaba que no estuviera caminando conmigo. Fue todo un trabajo interno largo poder ir tratando de verlo, incluso compartí muchas veces con él que veía lo que hacía y sabía objetivamente que estaba pero no podía evitar ese registro emocional de sentirme sola. Finalmente, el año pasado, después de muchos años y también después de hacer muchas veces el ejercicio de pedirle a mi mamá y a mi abuela permiso para hacerlo de otra manera (en el alma, ninguna de las dos está ya acá) y de «mirar» lo que él hacía y lo que en verdad me ofrecía, con el episodio de mi cirugía pude aflojar internamente y pedirle y permitir que su cuidado, que siempre estuvo, fuera total para mí, aflojarme yo, y pude registrar que nos sosteníamos mutuamente y que en ese momento él me sostenía. Ahí si pude «sentirme» acompañada. No deja de impactarme cuánto puede costar, años, un registro de ese modo aunque uno «sepa» que la realidad es otra. Aún reaparecen cada tanto las dos pero intento sonreír y volver a mirar que mi realidad es otra.
Maria Cecilia DominguezParticipanteLa «primera» hija… entre comillas 🙂
Maria Cecilia DominguezParticipanteHola! respecto de los excluidos identifico algunas situaciones que comparto:
1. Hay un hermano/a anterior a mí que no nació porque mi mamá tenía pólipos que no le permitieron desarrollarse en su vientre, nada que ella supiera. Lo supo al perderlo. Supimos de ese hermano en el relato familiar pero no fue algo de lo que mis papás se lamentaran o que nos contaran con alguna emoción. Este hermano/a estuvo excluido no porque no supiéramos de él sino porque no teníamos conciencia de que era el primero. Como yo nací luego de él ocupé el lugar de la mayor, no solo para mis papás sino también para mis abuelos paternos y maternos y tíos de ambos lados porque fui la primera hija, nieta y sobrina de ambas familias. Y creo que es el lugar que ocupé porque me fue asignado y lo asumí. Sin embargo, en el trabajo, que es un lugar donde establecí pertenencia siempre a lo largo de los años (ocurrió en cada trabajo) siempre repetía para mí «soy una buena segunda», ya que acompañaba al jefe del que se tratara con mucha dedicación. Cuando entendí mi orden en el sistema familiar, esta expresión me hizo muchísimo sentido, ese fue siempre un lugar cómodo para mí aunque no sé si el trabajo tenga que ver con la correspondencia familiar pero conecto siempre ambas cosas, como que en esos lugares estoy en el lugar correcto. En lo familiar creo que no estuve a tiempo de darme cuenta de ese espacio cuando era más necesario, ahora lo tengo como en el corazón pero sigo sintiéndome «la mayor» tratando de recordármelo.
2. Hay un hermano mío, el que me sigue, con el que la vinculación ha sido complicada. Intenté diferentes formas de vincularme y una y otra vez no salían bien. Decidí tomar distancia pero no me sentía en paz con eso, siempre como pendiente de si tenía que hacer el movimiento para intentar revincularme nuevamente. Cuando pude saber en consulta que podía incluir a mi hermano en mi corazón y amarlo y desearle el bien sin exponerme de nuevo al dolor o a situaciones que me hicieran mal recuperé un espacio de paz muy valioso. Hasta ese momento, fue otro excluido para mi, sin resolver y con dolor y conflicto.
3. Creo que, aún cuando estemos mucho más cerca, excluyo y excluí bastante a mi cuerpo a lo largo de la vida. Por distintas razones: creo que porque tenía un samskara (sera?) que me repetía que «el cuerpo sirve para llevar la mente y el alma», como si no tuviera valor por si mismo sino solo como instrumento (una idea religiosa malentendida), porque su estética y su salud representaron pequeños desafíos pero permanentes a lo largo de la vida y no lo aceptaba, porque no lo veía (ni lo veo) dúctil o plástico o resistente. Aún estos últimos años, que lo tengo mucho más integrado, que me «lleva y acompaña» en todo el camino de vida, que me habla (ni decir ahora en los Círculos que me tienen re sorprendida!), que me permite caminarlo todo, sigo teniendo como reacciones internas de desaprobación cuando aparecen síntomas, o cuando no me veo como quisiera en distintos aspectos. En proceso también!
Muchas gracias.
Maria Cecilia DominguezParticipanteRespecto de la consigna del Sintoma (me cuesta más identificar): estuve constipada por tres días. Se manifestó biologicamente directamente ausencia de eliminación alguna. Sin otras molestias.
El efecto biológico fue impedir la eliminación de los desechos dificultando la depuración del cuerpo.
El estrés que identifico era un viaje corto, gustoso, siempre me moviliza la preparación del viaje más simple. Vata se me desequilibra un poco en la previa. Comenzó el día anterior al viaje y se prolongó hasta el final. Adicionalmente, esos dos días reduje voluntariamente mi ingesta habitual como para frenar un poco y estar más liviana.
No llego a ver mucho que soluciona por mi. Puede ser que «mantenga el control»? Me parece mucho pero podría ser. Puede haberse sumado físicamente la reducción de la ingesta pero comenzó un día antes. Gracias.
Maria Cecilia DominguezParticipanteHola! Voy con la consigna de Justificaciones. En que me justifico? En lo que más me justifico en este momento es en el picoteo a la mañana en el tribunal, incluye café, o a la noche en un postre o pos comida ayur, innecesario por combinación aún en el mejor caso y que sea algo saludable.
Creo que ahí si elijo ser víctima cuando pongo en lugar de «victimario» al laburo, el agobio, mi pelea interna con lo que es, pero también la mayor parte del tiempo soy víctima y victimario porque me doy cuenta perfecto de que yo estoy eligiendo hacer lo de antes y por eso ponía antes que me enojo conmigo (pero no modifico del todo).
Me está faltando actuar mi voluntad y dejar de decirme que lo que esté pasando «es demasiado» y que «así no le hago mal a nadie», porque me lo hago yo en el fondo.
Un recurso es poner presencia al tomar cada decisión alimenticia, esperar, y si después tengo hambre real avanzar. El otro recurso va a ser pedir turno con mi nutri para reacomodar procesos porque se que eso me ayuda a mi a disciplinarme.
Maria Cecilia DominguezParticipanteHola María, mil gracias! si, creo que tus palabras son las justas para lo que necesito: «van a post it!» Gracias gracias y abrazo de corazón!
Maria Cecilia DominguezParticipanteHola! Puedo detectar dos samskaras claritos con los que me genero un exceso emocional. Uno de ellos es la sensación de estar sola y tener, por tanto, “que resolver todo por mí misma” (parecido a las chicas) y el otro es la sensación de intranquilidad con la cuestión económica. En ninguno de los dos casos eso responde a mi realidad actual, o al menos del modo en que yo me lo cuento, por lo que estoy muy agradecida.
Tampoco tengo la reacción de que cuando “me aparecen” lo ponga en cabeza de quien esté a mi lado, me doy cuenta de que soy yo e intento resolverlo, pero me causa sufrimiento. Si creo que ese malestar -aunque no quiera- también se comparte; no es lo mismo estar bien que no estarlo y el otro puede percibirlo, pero creo que no soy de reaccionar ni de hacer cargo al otro (si lo hacía antes, mucho, tampoco reaccionando exteriormente pero si atribuyendo en mi interior esas responsabilidades y generándome entonces un enorme ruido interno con las personas). En ambos casos intento trabajarlo, comparto por ejemplo con mi marido lo que me está pasando para mirarlo juntos y me ayuda ese compartir.
Para el primero, en la meditación recordé un momento en mi infancia, cuando tendría unos seis años, en que vi llorar a mi papá, como impotente, y a mi mamá la recuerdo enojada y como reprochándole, no sé si fue así, es mi recuerdo. Creo que ahí sentí la sensación de que él o ellos no podían resolverlo todo y una gran inseguridad. Ya había trabajado con María en consulta un momento de la infancia cercano también. Lo cierto es que hubo algunas dificultades en la familia y allí se estaban manifestando de algún modo pero no estaba sola claramente, y tampoco lo estoy hoy.
En mi árbol del lado paterno hay inmigración con historias de lejanía y esfuerzo y también mi abuelo materno falleció joven, cambiando la situación de vida de mi mamá, con lo que siento que esa información baja.
En la cuestión económica, tuvimos dificultades económicas, escuché eso como una preocupación y una cosa sin resolver desde muy chica y trabajo desde joven porque era necesario. En el árbol hacia atrás también en los mismos eventos me parece que se puede ver algo de eso bajando. También en mi carta natal algún planeta manifiesta también que la cuestión material es importante para mí, aunque para mí eso no tenga “connotación positiva”.
De todos modos, lo cierto es que la reacción emocional que me despiertan ambas cosas es de enojo o de miedo, pero advierto rápidamente que mi reacción interna no se corresponde con mi realidad actual, la respuesta es interna y emocional. Hago un gran esfuerzo por “acomodarlas” mentalmente, racionalizando por ejemplo, pero vuelven a aparecer, de modo que no se solucionan del todo si bien siento que fue toda una evolución darme cuenta de que no están “en la realidad” sino en mi percepción de ella.
Las trabajo todo lo que puedo yo, también en la consulta ayurvédica, ahora en el círculo, en terapia, pero me cuestan, por eso intento detectar también sus orígenes, porque creo –por un lado y como aprendí de María- que eso me permite pedir permiso a los míos para hacer las cosas de otra manera (lo hago, es para mí un modo también de honrarlos, verlos y diferenciarme) y por otro, tratar de construir nuevos hábitos de pensamiento. Tratar de comprender de dónde podrían venir no me justifica, me ayuda a ver que no es lo que está pasando o al menos en la dimensión que me lo represento. Me cuestan.
Si creo que muchas veces me justifico en ese malestar interno para otros vasanas que no me sirven y en los que no estoy presente, como el picoteo de comida cuando me paro en alguno de esos estados. Lo veo y reacciono como «dándome permiso» por ese malestar. Claramente no es una elección desde la presencia. Ahí me enojo conmigo después por eso y es otro círculo. En este momento esto me está costando particularmente.
Abrazo! -
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