Respuesta a: Ayurveda modulo E – Foro de actividades

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#4958
María Cecilia Alonso
Participante

Buenas tardes! Acá voy con el ejercicio del síntoma.
Me costó mucho identificar y reconocer un síntoma físico producto de una situación previa. Se me hace difícil tener registro de cómo una situación que me genera una cierta emoción, se manifiesta en el cuerpo en forma de síntoma. Las emociones viscerales las siento a full, pero como que el registro no va al cuerpo. Lo que pude identificar fue (relacionado a lo que conté en la parte de samskaras) a los pocos días de volver de Cba de unos días muy intensos y movilizantes, a mi mamá le dio un brote psicótico. En esos momentos, yo estaba aplicando la famosa y bien conocida por mi «ley de hielo» con mi compa porque mi mente me decía que él tenía que adivinar que yo estaba triste y movilizada y angustiada por ese viaje. Entonces cuando pasa esto de mi mamá sigo sin decir nada, acumulando tristeza y angustia y motivos para seguir enojada con él y «castigarlo» con mi silencio e indiferencia (jaja me leo y me doy risa-y un poco de vergüenza tb). Puedo reconocer que en esos días estaba con todo el cuerpo contraído y tenso, me costaba soltar, dormir, relajar, especialmente en la parte alta de la espalda, cuello y hombros, que es donde suelo acumular tensión cuando estoy estresada. También sentía un nudo en la garganta, como una presión que en cualquier momento explotaba.
Qué dificulta o impide? La presión en la garganta me impide hablar, expresar lo que siento, pedir ayuda, un abrazo, contención, compartir mi angustia con otro, mostrarme vulnerable. No me permite «tragar» esta situación de mi mamá, aceptar lo que es, aceptar que estoy lejos y que no puedo hacer mucho más que acompañar a la distancia. La contractura en la espalda y cuello lo relaciono con mi actitud defensiva de levantar muros impenetrables donde nadie puede entrar, es como un mecanismo en el que quedo sola y chiquita, como si así doliera menos. No puedo soltar, descansar, dejar de estar en alerta.
Cuando finalmente pude hablar y contarle todo lo que estaba pasando y el porqué de mi actitud, el alivio fue instantáneo, el peso que sentí que me quitaba de encima fue enorme, me lloré todo y mi cuerpo pudo finalmente relajarse, dejarse sostener, descansar. Es tanto más fácil de lo que me cuento una vez que logro cruzar todas esas barreras que yo misma me pongo.

Gracias!